Sin duda, depende de muchos factores. La tecnología vehicular moderna aborda este aspecto, ya que no solo el tipo de propulsión (ya sea gasolina o eléctrico) influye en la experiencia de conducción, sino también el manejo y la estabilidad en las curvas. Un rendimiento óptimo al volante mejora la seguridad, pues permite una respuesta rápida en situaciones peligrosas. Por ejemplo, un sistema de monitoreo de presión de neumáticos (TPMS) controla la presión de los neumáticos durante la conducción y avisa si hay una caída de presión. Si observa una fuga lenta en el monitor e incluso recibe una señal acústica mientras conduce, tendrá tiempo para reaccionar. Puede detenerse brevemente para revisar el neumático afectado, inflarlo o llevarlo a inspeccionar. Así, evitará un reventón inesperado y no tendrá que salvar su vehículo, y potencialmente su vida y la de otros usuarios de la vía, en estado de shock. Esto también forma parte del concepto de comodidad al volante: llegar a su destino cómodamente y no tener que esperar horas al costado de la carretera para recibir ayuda por un pinchazo.
Instalar un sistema TireMoni en su vehículo es una buena inversión, incluso si su sistema de infoentretenimiento fue desactivado debido a falsas alarmas. TireMoni realiza mediciones directas y fiables, y su precio se amortiza en un año gracias al ahorro en combustible y neumáticos.
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TireMoni, al igual que la ADAC, recomienda válvulas metálicas cortas.
